Tuesday, 4 August, 2009
Se sabe decir de vez en cuando que la felicidad es contagiosa, aunque es una afirmación que no tiene mucho en lo que sostenerse. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Hertfordshire (Ingleterra) propone lograr una “pandemia de felicidad”.
La noticia rara de la semana pasada. La idea trata de transmitir de persona a persona (del mod0 que lo hacen los virus) el conjunto de sensaciones y estímulos que producen la felicidad, para finalmente extenderla por todo el país. Esto comprobaría la propiedad “contagiosa” del utópico sentimiento.
Incluso se ha abierto una web (Ciencia de la Felicidad) para recibir a los voluntarios que quieran participar del experimento. Se espera la inscripción de alrededor de 10000 personas.
A destacar la formula de cuatro pasos por medio de los cuales se pretenden lograr y contagiar la felicidad:
“provocar una sonrisa como respuesta a una actividad cotidiana, como prepararse una taza de café, [...] animar a realizar algún acto de solidaridad, [...] expresar gratitud por algún aspecto positivo de la vida de uno mismo, [...] pensar en algo que resultó satisfactorio el día anterior, por trivial o nimio que resulte.”
Al menos, interesante. Por lo pronto, me quedo con una apreciación del propio director del proyecto: “Es una idea de locos, pero puede que funcione.”
Wednesday, 10 December, 2008
Para ir regresando a las andanzas mientras intento rearmar este blog, ahí va una insólita de esas que me gustan y que de vez en cuando nos hacen reir un poco.
Esta vez se trata de un “accidente” (si, así con las comillas) de transito en San Antonio, Texas (Gringolandia), donde un camionero atropelló al vehículo que manejaba una mujer.
Aparentemente la conducta de la mujer al volante era bastante inmoral y pecaminosa, motivo por el cual Dios ordenó a nuestro querido camionero a atropellarla.
Esta bien, nadie sabe si era inmoral o pecaminosa, le gustaba Popsi o la Coca Sarli, el Agua con Gas o Los Redondos, la Play o la XBox, si era Radical o Peronista (o tal vez Socialista)… O simplemente era por que manejaba como el culo bastante mal… ¿Quién sabe? El hecho es que algo hizo para molestar tanto al barba, al punto de que éste se tomó la molestia de intentar hacerla boleta.
Lo cierto es que según la Policía local el hombre se justifico explicando que “Dios le dijo que ella no estaba manejando bien y que debía ser quitada de la carretera”. Entonces intentó sacarla del camino.
Mas allá de éste curioso caso de esquizofrenia social, no recomendamos desde acá -mi medio- hacer mucho caso ninguna deidad que pretenda comunicarse con nosotros en momentos que podemos quedar entre los barrotes y la camisa de fuerza…
Monday, 3 November, 2008
Algo por el estilo expresa un japones que anda juntando firmas para que se le permita casarse con su amada, Mikuru Asahina, un personaje del manga La Melancolía de Haruhi Suzumiya (en 20minutos nunca me fallan con la insólita de la semana).
Según leo, el amigo nipón afirma sentirse mas cómodo en el mundo de las 2D: “Yo no estoy interesado en las tres dimensiones, incluso me gustaría llegar a ser un habitante del mundo bidimensional”.
Tal vez lo más extraño del caso es que la junta de firmas parece ir bastante bien (teniendo en cuenta las posibilidades de aquella unión) dado que en una semana ya va por las mil. Y si pensamos en la cantidad de gente que hay en japón, si cruza la calle, seguramente junta otras 2000 mas.
Más allá de aquella imposibilidad que plantea pensar una vida al lado de un ser de dos dimensiones, hay que reconocer que son muchas las personas que encuentran tal grado de empatía para con personajes ficticios; ya sean de películas, dibujos animados o, en este caso, un manga. Un buen ejemplo son las películas denominadas de terror, manifestándose sentimientos de dolor, miedo o hasta identificándose con los personajes (¿Quien no sintió dolor en la escena del gancho de carnicería de La Matanza de Texas?).
Está bien, el último ejemplo se va un poco al carajo no es muy similar, pero solo cambia en que en éste caso se manifiesta… ¿amor?
Veremos que pasará con la historia de este chico japonés, aunque según mi opinión todavía estamos un poco lejos de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o Space Jam.
Me imagino de acá a un año: “Un japonés quiere divorciarse de su esposa, un personaje de comic. La remata por eBay“.