Posts tagged with “delirios”

Descubren un ovni en las Sierras de Córdoba

Tuesday, 10 November, 2009

Youtubeando (¿existirá esa palabra?) me encontré con este video. Por lo visto son solo un par de locos boludeando en el campo, pero de la nada empiezan a correr (si así, onda proyecto Blair Witch) y de pronto se ve un platillo volador (si, me siento re boludo diciéndolo pero es verdad). ¿True o Fake? ustedes me dirán.

Banderita irónica (echandole leña al fuego)

Wednesday, 22 July, 2009

Como si fuera poco la famosa banderita que se movía en el aún mas conocido video (tema que fue para los defensores de la conspiración unos de sus mas fuertes argumentos), los chicos de Google sintieron que debían ser fieles a los hechos cuando agregaron la Luna en la última a su servicio Google Earth:

Banderita

Un pequeño leño al fuego aunque sea una boludez, para no olvidar la conspiranoia, aún 40 años después.

Entrada sin sentido. Si Kubrick viviera…

¡Yira!… ¡Yira!…

Saturday, 18 July, 2009

Estimado lector y usuario -al mismo tiempo- de este querido blog: sepa apreciar aquello de lo que es, sin darse mucha cuenta al respecto, parte fundamental. La evolución  estelar de la información por esta bitácora contenida se cae ante usted como si de ello dependiera el destino de todo.

Verás que todo es mentira…

Se trata, ni mas ni menos, de la producción que ha debido haber y que ha leído con mucho detenimiento durante los últimos meses; y de la cual pudiera no acordarse. Ante su -segura y- extraña mirada, el Autor -gran hermano e inspiración de este rincón del alguna vez llamado ciberespacio- va a explicar de que se trata.

Habrá usted leído en todo este tiempo sin letras sobre “crisis financiera”, “fraudes”, “guerra en medio oriente”, “inflación y deflación”, “batalla tecnológica”, “elecciones limpias”, “golpe”, algún que otro “ataque a la célebre web”, “famosos y políticos” ensuciando aún mas su propio charco de mugre y el “potrero de Villa Fiorito”; las fiestas del presidente en “aquel país de Europa”, el “fin del mundo” y la futura “transformación de la raza humana”, una “nueva versión” de lo que aquí nos mantiene, la “polémica condena del religioso”, la “caída del vuelo tanto”, la “pandemia de turno” y el “nuevo virus que asola al mundo” así como la “esperada vacuna que de nada servirá”, el continuo “conflicto nuclear” entre oriente y occidente, o incluso el nuevo “Sistema Operativo que viene a revolucionar la tecnología” y el reciente “socialismo digital”. Todos éstos, entre muchísimos otros acontecimientos genéricos que pudieron ocurrir en cualquier momento (¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).

Esto es, de la forma que se vea, de lo que formamos parte. Es lo que formo parte de esta -si así puede llamarse- creación. Y es, gozando de poca redundancia, aquello con lo que pudiera no encontrarse al buscar entre archivos y escritos de ese lapso temporal en el cual puede haber abundado el abandono. El por qué, podemos citarlo de la obra del que fuera uno de los mas grandes filósofos urbanos de la historia argentina. Ya lo decía Enrique Santos Discepolo en “Yira Yira”:

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa…
¡Yira!… ¡Yira!…

Sobre uno mismo y sobre todos al mismo tiempo, “Verás que todo es mentira…” que si nos fijamos bien hacia atras -no tanto- todo ha pasado. Y lo seguirá haciendo.

Es aquello que compuso parte de este trabajo para luego perderse todo este tiempo, y pasar a ser parte de “la indiferencia del mundo” que nos conforma. Todo “eso”, pudo o no haber estado ahí, pero si por su autor es abandonado pasa a nunca haber existido. Y así, de la mente del lector, a desaparecer.

De él -el lector y usuario-, y su aceptación, depende todo esto. Creer o no creer,  buscar o no buscar en lo anaqueles de su memoria aquello que se pierde entre bits, escritos y quien sabe que otra influencia de los que crean la realidad.

A este personaje, tal vez el mas importante de cualquier producción, se le concedió el mayor de los beneficios de los que puede un personaje gozar: la de existencia por sobre la misma obra. Y al mismo tiempo, de éste depende la realidad de la obra. Mantener o no en su recuerdo aquello que ha absorbido de la realidad le garantiza no volver a caer en la “no-existencia” del pasado y comenzar el ciclo nuevamente.

Todo está ahí mientras se lo recupere de la materia flotante en el éter de la mente.

De esos regalos para mamá…

Thursday, 15 May, 2008

Este mes se celebró (?) el “Día de la madre” en varios países del mundo. No es el caso de Argentina, en que ocurre en octubre, por eso de que las cosas importadas llegan mas tarde (¿?).

Pero yendo al tema, los regalos de este día, para cualquier hijo -especialmente varón- pueden resultar una elección bastante complicada. Igualmente dependiendo del contexto, se puede variar impresionantemente el objeto en cuestión. Algunos ejemplos y/o clasificaciones serían:

  • Hijos de entre 4 y 9 años, madres entre los 18 y 40 años (así de amplio, siendo políticamente correcto) la tienen fácil: seguramente darán como regalo aquélla cajita con papel de regalo feo que con tanto desconcierto compró papá. O en su defecto aquella tablita que pintaron en el jardín de infantes, con aquél dibujo hecho con muñecos de palitos donde aparecen la familia, la casa cuadrada, la chimenea que nunca existió, el árbol que tampoco tienen porque las veredas son muy angostas y al patio se lo comió el cemento, y el perrito que siempre le pidió a mamá y ésta nunca la compro; y adjuntaban el “mama te quiero” que la maestra le enseño a escribir.
    Los que ya sepan escribir, si es que llegan a primer o segundo grado, tendrán, como tarea para la casa, que hacerles un versito o una carta.
    Pasados los 7 años, solo queda atenido a la “preguntá a mamá que quiere” o al consejo de papá, “tomá, regaláselo a tu madre”.
    Esta categoría por lo general no necesita de ese día como excusa u obligación para hacerle un regalo.
  • Hijos entre los 10 y 20 años, con madres entre los 30 y 50, incertidumbre: prácticamente nada se les ocurrirá para regalarle, a menos que tengan una relación de “con mi vieja somos como amigos” o que conozca muy a fondo los gustos de su madre, cosa que generalmente es falsa (aunque en muy pocos casos puede darse).
    Al principio de esta etapa puede seguir dándose esa relación de compartición del presente con algún otro pariente. Más adelante, llegada la adolescencia, ésto cambia -casi- axiomáticamente.
    La adolescente media, a menos que sea geek, friki, emo, o de otra especie, tenderá a intentar regalarle vestimenta, que elegirá según a) lo que le ve usar de vez en cuando, b) lo que use ella misma para “rejuvenecerla” (si la respeta/quiere) u “ofenderla” (en caso contrario).
    El adolescente medio, con los mismos condicionantes anti-sociales que las féminas, está “en el horno”. ¿Que carajo le regalas a mamá? Respuesta: no la tengo, pero seguramente la tiene tu hermana, tu tía, tu abuela (¿Por qué no?) o hasta el mismo papá -que tiene más de 10 años de experiencia regalando cosas que ella después tira-, si es que lo hubiere. En caso de no gustar, siempre se puede culpar al que recomienda. Y si no se pudiese contar con ninguno de éstos proveedores -ni con mucho dinero-, una tarjeta casi nunca falla.
    A esta categoría, en un principio, necesitan este día como excusa para regalar algo a la vieja. Más tarde, comienza a ser una obligación, aunque muchos la obvian.
  • Hijos de 21 años en adelante, madres de alrededor de 40 hasta el geriátrico: estos hacen las cosas más fáciles, aunque la necesidad de éste día es casi total y no solo por los regalos, en algunos casos para algún encuentro que no sea psíquico o telefónico. Podemos definirlos en dos tipos:
    Los que desconocen la existencia de progenitores antes de la edad actual. Generalmente cuentan el tiempo en “Antes de mi, después de mi” (refiriendose a la mayoría de edad). Éstos difícilmente sepan que alguien los bancó durante algunos meses adentro suyo. Lo más conocido que conocen a eso es comer un choripan en la cancha o una resaca. Sobre ésto último conocen bastante ya que casi todos los días de la madre (domingos) padecen una, cosa que deja muchas neuronas más atrás el tema. Más adelante la resaca se reemplaza por el trabajo duro (también destructor de neuronas).
    Y también tenemos a los que todavía recuerdan, vaga o fuertemente, a “los viejos”. Éstos, según su nivel de interés, intentarán a) juntarse con la familia a comer un asado (o similar reunión), b) regalar alguna baratija cara o especial, o de algún lugar remoto, o de acá a la vuelta vendida por un turco que le dijo que era un lugar remoto; o c) los que hagan las tres cosas. En caso de que mamá tenga ya sus buenos años, un loro o un mejor geriátrico u obra social también son un buen regalo.

Posiblemente el tema y su desarrollo puedan extenderse mucho más si empezamos a desglosar los condicionantes sociales, psicológicos y judiciales del tema; pero me resulta interesante para algún estudio posterior.

Lo que nunca me imaginé como regalo para mamá, es esto:

WTF?