Youtubeando (¿existirá esa palabra?) me encontré con este video. Por lo visto son solo un par de locos boludeando en el campo, pero de la nada empiezan a correr (si así, onda proyecto Blair Witch) y de pronto se ve un platillo volador (si, me siento re boludo diciéndolo pero es verdad). ¿True o Fake? ustedes me dirán.
Se sabe decir de vez en cuando que la felicidad es contagiosa, aunque es una afirmación que no tiene mucho en lo que sostenerse. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Hertfordshire (Ingleterra) propone lograr una “pandemia de felicidad”.
La noticia rara de la semanapasada. La idea trata de transmitir de persona a persona (del mod0 que lo hacen los virus) el conjunto de sensaciones y estímulos que producen la felicidad, para finalmente extenderla por todo el país. Esto comprobaría la propiedad “contagiosa” del utópico sentimiento.
Incluso se ha abierto una web (Ciencia de la Felicidad) para recibir a los voluntarios que quieran participar del experimento. Se espera la inscripción de alrededor de 10000 personas.
A destacar la formula de cuatro pasos por medio de los cuales se pretenden lograr y contagiar la felicidad:
“provocar una sonrisa como respuesta a una actividad cotidiana, como prepararse una taza de café, [...] animar a realizar algún acto de solidaridad, [...] expresar gratitud por algún aspecto positivo de la vida de uno mismo, [...] pensar en algo que resultó satisfactorio el día anterior, por trivial o nimio que resulte.”
Al menos, interesante. Por lo pronto, me quedo con una apreciación del propio director del proyecto: “Es una idea de locos, pero puede que funcione.”
Aunque alguna vez ya se habló de este tema, unproyecto, del carácter que sea, puede denominarse liza y llanamente “Crisis“, en el sentido mas metafórico y -al mismo tiempo- literal de la palabra (por paradójico que suene).
Dicho de otro modo, al embarcarse en cualquier “creación”, uno incurre en situaciones dificultosas cuyo desenlace en muchas veces es sospechado, pero pocas veces conocido. Un “Proyecto” (desde, por ejemplo, el ensayo que constituye el trabajo final de la cátedra, hasta algo tan distante -o no tanto- como la re-estructuración, actualización y/o la resurrección de un blog) resulta conflictivo y genera en el curso de su desarrollo una serie de cuestionamientos que constituyen esa misma crisis.
Así, un proyecto es:
una crisis en si mismo, por la serie de complicaciones, dudas, reflexiones y cuestionamientos que acarrea su realización ( literal).
como una crisis por el simple hecho que obliga a modificar todo lo planeado en el curso de su desarrollo (metafórico).
Y si es que no queda del todo claro, pongamos sobre el mantel algunas de las preguntas mas recurrentes que suele hacerse uno mismo mientras se desarrolla el emprendimiento. En si mismas demuestran la existencia de la “crisis”:
-Antes de comenzar:
¿Qué quiero hacer?
¿Cómo y para qué lo quiero hacer?
¿Quiénes lo van ver/leer/oír?
- Una vez comenzado:
¿Y si cambio esto o aquello de lugar? (señalando algún elemento que desprenderá las siguientes 138 modificaciones).
¿Por qué no funciona como lo planee?
¿Y si devuelvo todo a como estaba al principio? (pregunta previa a realizar la acción, sin importar la respuesta que genere).
Para ir regresando a las andanzas mientras intento rearmar este blog, ahí va una insólita de esas que me gustan y que de vez en cuando nos hacen reir un poco.
Aparentemente la conducta de la mujer al volante era bastante inmoral y pecaminosa, motivo por el cual Dios ordenó a nuestro querido camionero a atropellarla.
Esta bien, nadie sabe si era inmoral o pecaminosa, le gustaba Popsi o la Coca Sarli, el Agua con Gas o Los Redondos, la Play o la XBox, si era Radical o Peronista (o tal vez Socialista)… O simplemente era por que manejaba como el culo bastante mal… ¿Quién sabe? El hecho es que algo hizo para molestar tanto al barba, al punto de que éste se tomó la molestia de intentar hacerla boleta.
Lo cierto es que según la Policía local el hombre se justifico explicando que“Dios le dijo que ella no estaba manejando bien y que debía ser quitada de la carretera”. Entonces intentó sacarla del camino.
Mas allá de éste curioso caso de esquizofrenia social, no recomendamos desde acá -mi medio- hacer mucho caso ninguna deidad que pretenda comunicarse con nosotros en momentos que podemos quedar entre los barrotes y la camisa de fuerza…