Ayer al abrir el navegador después de andar virtualmente desconectado durante un día, me encuentro con que en la bandeja de Gmail había un correo avisándome de un nuevo comentario en una entrada de hace un tiempo. Nada fuera de la común. Solo que al entrar a fijarme que decía no era uno, sino ocho… del mismo tipo.
Uno esperaría, en el mejor de los casos, con este número de comentarios de una persona que se trate de un replanteamiento total de lo que el personaje leyó (si, difícilmente lo escriba en mas de un mensaje, pero fui optimista); aunque en este caso no lo es.
Nuestro protagonista, auto-denominado “Científico” -llamado por mi “boludo, esto no es un fotolog”- va a servir, al menos, de mal ejemplo. Si antes ya habíamos dado tips e ideas sobre de cómo dejar comentarios, y dado que esta fue la entrada que spameó, lo vamos a tomar de modelo para mostrar que NO se debe hacer al dejar un comentario (o una serie de ellos).
Dejando de lado el HOYGAN -que por ahora no me jode-, y que trollear o putear nunca es bienvenido; en esta serie de comentarios se manifiestan varios puntos clarísimos de lo que NO se debe hacer. Podemos verlo tanto a grandes rasgos, como si leemos el texto. No hace falta ni explicar que está mal…
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Ya que dejó un e-mail inexistente -obviamente- no tengo forma de saber el movil de este tipo de pelotudes… ¿Cuál es el sentido? no me gusta borrar comentarios, por un principio básico, pero estos están de más…
Aún así, agradezco al señor “Científico” que me sirvió para ilustrar esta idea.
















