¡Yira!… ¡Yira!…

Estimado lector y usuario -al mismo tiempo- de este querido blog: sepa apreciar aquello de lo que es, sin darse mucha cuenta al respecto, parte fundamental. La evolución  estelar de la información por esta bitácora contenida se cae ante usted como si de ello dependiera el destino de todo.

Verás que todo es mentira…

Se trata, ni mas ni menos, de la producción que ha debido haber y que ha leído con mucho detenimiento durante los últimos meses; y de la cual pudiera no acordarse. Ante su -segura y- extraña mirada, el Autor -gran hermano e inspiración de este rincón del alguna vez llamado ciberespacio- va a explicar de que se trata.

Habrá usted leído en todo este tiempo sin letras sobre “crisis financiera”, “fraudes”, “guerra en medio oriente”, “inflación y deflación”, “batalla tecnológica”, “elecciones limpias”, “golpe”, algún que otro “ataque a la célebre web”, “famosos y políticos” ensuciando aún mas su propio charco de mugre y el “potrero de Villa Fiorito”; las fiestas del presidente en “aquel país de Europa”, el “fin del mundo” y la futura “transformación de la raza humana”, una “nueva versión” de lo que aquí nos mantiene, la “polémica condena del religioso”, la “caída del vuelo tanto”, la “pandemia de turno” y el “nuevo virus que asola al mundo” así como la “esperada vacuna que de nada servirá”, el continuo “conflicto nuclear” entre oriente y occidente, o incluso el nuevo “Sistema Operativo que viene a revolucionar la tecnología” y el reciente “socialismo digital”. Todos éstos, entre muchísimos otros acontecimientos genéricos que pudieron ocurrir en cualquier momento (¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).

Esto es, de la forma que se vea, de lo que formamos parte. Es lo que formo parte de esta -si así puede llamarse- creación. Y es, gozando de poca redundancia, aquello con lo que pudiera no encontrarse al buscar entre archivos y escritos de ese lapso temporal en el cual puede haber abundado el abandono. El por qué, podemos citarlo de la obra del que fuera uno de los mas grandes filósofos urbanos de la historia argentina. Ya lo decía Enrique Santos Discepolo en “Yira Yira”:

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa…
¡Yira!… ¡Yira!…

Sobre uno mismo y sobre todos al mismo tiempo, “Verás que todo es mentira…” que si nos fijamos bien hacia atras -no tanto- todo ha pasado. Y lo seguirá haciendo.

Es aquello que compuso parte de este trabajo para luego perderse todo este tiempo, y pasar a ser parte de “la indiferencia del mundo” que nos conforma. Todo “eso”, pudo o no haber estado ahí, pero si por su autor es abandonado pasa a nunca haber existido. Y así, de la mente del lector, a desaparecer.

De él -el lector y usuario-, y su aceptación, depende todo esto. Creer o no creer,  buscar o no buscar en lo anaqueles de su memoria aquello que se pierde entre bits, escritos y quien sabe que otra influencia de los que crean la realidad.

A este personaje, tal vez el mas importante de cualquier producción, se le concedió el mayor de los beneficios de los que puede un personaje gozar: la de existencia por sobre la misma obra. Y al mismo tiempo, de éste depende la realidad de la obra. Mantener o no en su recuerdo aquello que ha absorbido de la realidad le garantiza no volver a caer en la “no-existencia” del pasado y comenzar el ciclo nuevamente.

Todo está ahí mientras se lo recupere de la materia flotante en el éter de la mente.

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Un comentario... en “¡Yira!… ¡Yira!…”

  1. se vino se vino la vuelta!!

    ya se viene mi comienzo ;)

    un abrazo!

    ReplyReply
  2. [...] de los medios -aunque sea para saber donde nos están metiendo-), e incluso he remarcado como la ausencia de una actualidad real en algún post anterior. Que en la sociedad de consumo y lo que es, según algunos, la etapa final [...]

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