¿La asunción o el partido?

Voy a parafrasear y citar una nota del diario cordobés La Voz del Interior, publicada el sábado pasado (26 de Abril) en su edición impresa. Casi como describiendo -simple y concisamente- el marco de un experimento sociológico, el apunte es lo suficientemente curioso y a la vez cotidiano, y merece mencionarse.

Para ubicarnos en el contexto, cabe explicar tanto a quienes me leen desde otras patrias como a aquellos argentinos que puedan estar viviendo en uno de esos queridos tupperware (en criollo: “taper”), que el viernes 25 de abril pasado asumió el nuevo Ministro de Economía, Carlos Fernandez, luego de que corrieran al anterior por tener un plan distinto a los K. No voy a profundizar mucho en la parte política, ya que lo destacable, si bien relacionado, va por otro lado.

La nota de la que hablaba, escrita por Hugo García, se titula: “La jura, entre el apuro por volver a casa, el fútbol y una canción de Spinetta”, y describe el escenario del selvático centro cordobés en el momento exacto en que asumía el nuevo ministro.

Eran alrededor de las 19:30 hs y, como dice tal título, llegaba la hora de volver a casa al final (depende para quién) de la jornada. Y entre el comienzo del éxodo -del cual irónicamente yo no formo parte ya que regreso al centro- y el bullicio en las calles peatonales; se puede escuchar también a Sonia, que se posa con su guitarra en el que tal vez es el cruce peatonal más transitado de la ciudad, entonando el emblemático Muchacha ojos de papel.

Para completar tal descripción, cabe citar un fragmento del escrito en cuestión:

Los 15 televisores de la casa de electrodomésticos Red Megatone, con las imágenes de la asunción del nuevo funcionario, inducián todo aquel que le gusta chequear qué hay en la tele.

Pero al único que atrajo fue a Sebastián, un francés, recién llegado al país. “Lo ví porque estaba acá. Pero me interesa porque vine a invertir. Quería poner un bar.”, dijo el empresario de 26 años, mientras la gente apuraba el paso por la amenaza de tormenta.

Es más, en otra casa del ramo, Frávega, sus autoridades cambiaron de canal. Alertado porque la gente miraba fugazmente las imágenes políticas, un gerente decidió cambiar la sintonía de los televisores y “puso” el partido Estudiantes de la Plata-Rosario Central. ¿Resultado? La gente empezó a observar la vidriera.

Para aclarar, los locales nombrados están a menos de 100 metros de distancia, y -casi- sobre el mismo recorrido. Y a pesar de no poder corroborar los detalles, como lo son el francés Sebástian o que un gerente haya decidido “cambiar de canal” en el segundo negocio, sí puedo afirmar la realidad del pequeño y cotidiano fenómeno.

Hace alrededor de un mes, y durante “el paro del campo”, notaba como la gente se paraba a ver los discursos y noticias en esos mismos locales. Yo mismo permanecía en mi regreso a casa unos instantes parado para averiguar “qué había cambiado en las últimas horas”.

Sin embargo, y hablando desde lo mas subjetivo, lo que se me cruzó por la cabeza ese mismo viernes cuando veía al klan Fernandez en la caja boba, fue un “ya me tienen podrido”. Hay tanto humo dentro del gobierno, como en las rutas o el campo. Y no hablo de incendios. Si lo vemos desde el lado pseudo-maquiavélico de la cuestión: cansa al burgo y no podrán oponerse a que tomes el castillo.

Di vuelta en esa esquina, y si… me fijé como iban Estudiantes y Central.

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